La emblemática fábrica de neumáticos FATE cerró este miércoles su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando (Provincia de Buenos Aires), poniendo fin a más de 80 años de producción en la Argentina. La decisión fue sorpresiva y generó una ola de protestas de los trabajadores afectados.
La empresa notificó la medida de forma abrupta: muchos operarios se enteraron al llegar a la planta y encontrarse con un cartel que informaba el cese definitivo de actividades y la finalización de la producción.
Como consecuencia del cierre, 920 empleados quedaron sin trabajo. La noticia fue recibida con indignación por parte de los sindicatos y los mismos trabajadores, que desde temprano instalaron protestas tanto dentro como fuera de la planta.
En las primeras horas, varios manifestantes se subieron a los techos de los edificios industriales y organizaron asambleas permanentes en el predio para rechazar la medida y exigir la reapertura de la planta.
Medidas de fuerza y tensión social
La jornada se volvió de mayor tensión cuando empleados realizaron bloqueos en la Autopista Panamericana, en dirección a la Ciudad de Buenos Aires, en protesta por los despidos. La interrupción del tránsito provocó demoras importantes y obligó a desvíos en uno de los accesos más utilizados de la zona norte del Gran Buenos Aires.
Además, el conflicto se da en un contexto social más amplio acompañado por un paro general convocado por los principales sindicatos; en parte, como rechazo a la reforma laboral que está siendo debatida en el Congreso.
Fuerzas de seguridad fueron desplegadas en la zona para mantener el orden y evitar ocupaciones definitivas de la planta, aunque durante varias horas los trabajadores resistieron dentro del predio.
Causas y contexto del cierre
FATE, que contaba con casi un siglo de trayectoria en la industria local, explicó que la decisión obedece a “cambios en las condiciones de mercado”, incluyendo dificultades para competir con neumáticos importados a menor costo y una caída sostenida de la producción en los últimos años.
El cierre, sumado a la pérdida de casi mil puestos de trabajo, encendió el debate sobre el futuro de la industria nacional y las políticas económicas vigentes. Organizaciones empresariales y sindicales señalaron que el impacto no se limita a la fábrica: afecta a proveedores, pymes vinculadas y al entramado comercial conectado con la producción de neumáticos.
Repercusiones políticas
El cierre de FATE se dio justo en plena discusión de una reforma laboral en la Cámara de Diputados, y la situación escaló las críticas entre sectores políticos. Algunos dirigentes responsabilizaron al Gobierno por las políticas económicas aplicadas, mientras que desde otros espacios se focalizó en las decisiones empresariales y el contexto competitivo internacional.
