La OVD presentó un informe sobre las formas de ejercicio de la violencia contra las mujeres en vínculos de parejas o exparejas. Entre el 2020 y el 2024, 25.119 mujeres afectadas.
Por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema difundió un duro informe que pone números a la violencia que sufren las mujeres en sus relaciones de pareja.
Entre 2020 y 2024, 25.119 mujeres se presentaron ante este organismo para denunciar agresiones provenientes de parejas actuales, ex parejas o novios. Esto equivale a un promedio de algo más de 5.000 casos nuevos por año.
En promedio, la relación con el agresor duró 10 años y el maltrato 7 años. La edad promedio de las víctimas fue de 36 años y el 39% eran mujeres migrantes. Tres de cada cuatro tenían hijos convivientes cuando hicieron la denuncia.
El dato más crudo: en el 69% de los casos la violencia provenía de una ex pareja, mientras que el 28% correspondió a convivientes o cónyuges y solo el 3% a novios.
Casi todas las mujeres (99%) sufrieron violencia psicológica, el 58% violencia física, el 39% violencia económica y patrimonial, y el 11% violencia sexual. En la mayoría de las denuncias se combinaron varias formas de agresión al mismo tiempo.
Violencia psicológica: la más extendida
– El 64% recibió insultos, humillaciones o descalificaciones constantes.
– El 51% fue víctima de comentarios sexistas.
– Casi la mitad padeció gritos (48%), manipulación emocional (47%) o celos enfermizos (45%).
– El 42% fue obligada a obedecer o someterse, y el 40% vivió control permanente de sus movimientos o comunicaciones.
Seis de cada diez episodios ocurrieron dentro del hogar y, en el 67% de ellos, hijos, hijas o adolescentes estuvieron expuestos a esa violencia.
En lo que respecta a la violencia física, los ataques más comunes fueron: empujones, arrinconamientos o zamarreos (68%); golpes de puño (51%), agarres fuertes o inmovilizaciones (29%), cachetadas y tirones de pelo (28%). En el 23% de los casos, agresiones con presión en el cuello.
Ocho de cada diez agresiones físicas sucedieron en la vivienda familiar y más de la mitad (53%) dejó lesiones visibles. En el 39% de los casos los chicos presenciaron los golpes, el 9% ocurrió durante un embarazo y el 7% mientras la mujer tenía a un bebé en brazos.
El informe muestra también la violencia económica donde casi cuatro de cada diez mujeres sufrieron este tipo de maltrato.
Lo más frecuente fueron el incumplimiento de la cuota alimentaria (49%); la venta o destrucción de bienes propios de la mujer (32%); la negativa a aportar dinero para los hijos o el hogar (23%); y/o la retención de plata o tarjetas (20%). En más de la mitad de estos casos se combinaron varias modalidades.
Por otra parte, el el 11% de las mujeres denunció agresiones sexuales dentro de la relación. Las formas más reportadas:
– Relaciones forzadas con uso de violencia física (41%)
– Obligación a practicar actos sexuales humillantes (35%)
– Coacción mediante amenazas o intimidación (29%)
– Tocamientos no consentidos (26%)
En el 55% de estos casos hubo más de una forma de abuso y en el 14% los hijos o hijas estuvieron expuestos. Además, el 6% de la violencia sexual fue ejercida a través de medios digitales (fotos o videos difundidos sin consentimiento, sextorsión, etc.).
Finalmente, el 65% de las mujeres dijo que los episodios eran diarios o semanales; el 35% fue evaluado en riesgo altísimo o alto de femicidio al momento de la denuncia.
En promedio, la relación con el agresor duró 10 años y el maltrato 7 años. La edad promedio de las víctimas fue de 36 años y el 39% eran mujeres migrantes. Tres de cada cuatro tenían hijos convivientes cuando hicieron la denuncia.
